¡Mercemos más que unos Refugios Miserables!

Mi nombre Roberto y yo soy uno de los tantos residentes que habitamos en los shelters por no haber vivienda accesible y barata para nosotros los pobres que trabajamos al día. Solo ganamos para mantener nuestras familias en nuestras lejanas tierras de donde hemos venido. Este artículo es para que se sepa la verdad de como es vivir la vida en un shelter y como algunos de los llamados trabajadores sociales actuan en maneras corruptas sintiendose prepotentes. De esta forma mis compañeros y yo logramos ser escuchados y se tomen los correctivos necesarios.

Quiero hacerles saber que habitamos en condiciones deporables, con cocineros que no cumplen con sus funciones, con algunos supervisores que creen que esos centros son carceles ó correccionales, y con directores que cuando se les plantean los problemas y se les sujieren soluciones, ellos ven lo sugerido como confrontación personal.

Se olvidan de que aparte de remunerarles por su trabajo también debe existir una voluntad de servicio. Nosotros los que habitamos en los shelters, carecemos de esencialidades tales como comida fresca casi todo el tiempo, espacios limpios, sábanas con que cobijarnos limpias y suficientes, cortinas para ventanales, baños sanitarios, guarda ropas en buenas condiciones, seguridad para nuestras pertenecias (se las roban), y trato justo y familiar de quienes allí trabajan (hay excepciones).

Lo que queremos:

  • Directores que conoscan nuestros problemas, nos den atención y contesten através de visitas periódicas que nos de soluciones a nuestros problemas.
  • Que el vivir allí por un periodo transitorio de acomodo no nos desvalora como seres humanos.
  • Que recuerden que tambien son inmigrantes y que un estatus legal no los hace diferente. Las cituaciones del hombre son transitorias no permanentes. Los hombres no se pesan por su volumen, ni se miden por su tamaño-solo por sus acciones.
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Roberto

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