Manipulaciones políticas en la Mesa de Supervisores
Durante el mes de julio, las organizaciones que luchan por los derechos de la gente sin vivienda en San Francisco movilizaron a sus bases para derrotar a las propuestas que recortan la asistencia pública a los desamparados de la ciudad.
El 8 de julio estaba prevista la votación de tres leyes que afectan profundamente al sistema de refugios (shelters) de la ciudad. La primera es la Propuesta N, de Gavin Newsom, que recortaría la asistencia a las personas que reciben Asistencia General de $390 a sólo $59, a cambio de proporcionarles servicios como vivienda y atención médica. La segunda, de autoría del Supervisor Daly, también recortaría esa ayuda de la misma manera, excepto que no aceptaría que se considerar a los shelters como vivienda, exigiendo por el contrario que se proporcionara al menos un cuarto de hotel o una plaza en un programa transitorio. La última, propuesta por el Supervisor McGoldrick, y que contaba con nuestro apoyo, prohibiría el desplazamiento de personas de los shelters bas·ndose en el hecho de que recibieran o no asistencia pública. Esta última medida se diseño con el propósito de evitar que la ciudad expulsara a personas sin recurso de los shelters para acomodar a aquellas afectadas por la Propuesta N.
Al presentarse activistas y personas desamparadas ante la mesa de supervisores, esper·bamos ver una votación sobre esas leyes, pero a lo que asistimos fue a una manifestación del descaro y falta de vergúenza de algunos políticos.
Gavin Newsom, el hombre que muchos ya consideran el futuro alcalde de la ciudad, supo que no contaría con los votos suficientes para aprobar su propuesta, y por eso decidió no presentarse a la sesión. La disculpa oficial fue que estaba en México, de vacaciones. ¿Cómo es posible que una persona que quiere regir el destino de una ciudad tan importante como San Francisco tenga el descaro de marcharse de vacaciones cuando se vota una de las leyes ,·s importantes del año, especialmente cuando fue él mismo el autor de esa ley?
Los otros supervisores, temerosos de derrotar una propuesta que es muy popular entre los electores de la ciudad ñ fue aprobada por el 60% de los votantes ñ decidieron entonces prolongar el juego por otras dos semanas.
Les faltó a los supervisores de San Francisco el valor para votar, a favor o en contra, y definir de una vez su posición en un tema conflictivo. Prefirieron jugar con el calendario, arrastrar el circo político de manera indefinida, pensando que eso de alguna manera les favorece en sus aspiraciones. Lo único que de veras lograron fue mostrarnos a todos los ciudadanos que en realidad son incapaces de tomar decisiones conflictivas, de oponerse a lo que consideran erróneo, o apoyar lo que consideran correcto, si no ven posibilidades de obtener capital electoral para sus propias carreras.
Es a través de acciones como estas que los políticos burúcratas, enquistados en sus puestos de mando, nos demuestran que el juego electoral en esta ciudad est· corrompido y vacío de ningún tipo de principios. Terminar·n por darse cuenta que el que juega a agradar a todos y no ofender a nadie, termina por conseguir justamente lo contrario: ofende a todos y a nadie agrada.”
@santabarbara